Diálogos sobre música y teatro: «Tristán e Isolda». Daniel Barenboim y Patrice Chéreau. Acantilado.
Un apasionante mano a mano entre dos grandes en su terreno; no es un ensayo ni un libro al uso, pero los distintos comentarios al hilo del proceso creativo del montaje del Tristan no dejan espacio a la indiferencia y ayudan a profundizar en los infinitos recovecos de este inmenso drama musical wagneriano.
§ Concierto:
Sinfonía Alpina de Richard Strauss, con la Filarmónica de Berlín dirigida por Daniel Harding en el Festspielhaus de Baden Baden el 26 de Marzo de 2018 (posterior a una selección orquestal de lieder de Schubert cantados por Gerald Finley)
No es que Harding fuese de repente fantasioso o creativo por más que mostrara una técnica suficiente y evidentemente sintonía con esta obra; simplemente la versión de la Filarmónica de Berlin fue pura lujuria musical. Pocas veces uno puede asistir a una interpretación en la que desde el principio y de manera progresiva se va sintiendo atrapado por el discurso expresivo de una obra, ya sea al hilo de su esencia meramente programática o simplemente dejándose turbar por las emociones que les suscita por sí misma. Y además de forma colectiva, pues la respuesta del público que llenaba la sala, en un clima casi hipnótico, durante y después de la interpretación, despertando del embeleso en forma de delirium tremens, así lo evidenciaba. La precisión de los tensísimos trémolos de la cuerda, el equilibrio de los metales casi de otro mundo, las actuaciones individuales de primer nivel y tantos, tantísimos detalles de extrema belleza sónica. Simplemente... era la Filarmónica de Berlín (ver reseña completa de este concierto publicada en Codalario).
§ Espectáculo escénico:
Macbeth, de Giuseppe Verdi, en la Staatsoper Berlin [2 de Juli] con Plácido Domingo, Anna Netrebko, Daniel Barenboim.
Intensísima representación –con la atinada producción de Harry Kupfer– en la que al hambre y química inaudita de dos animales escénicos y canoros como una Anna Netrebko en plena madurez interpretativa y un Plácido Domingo dueño y señor de una sabiduría única, se sumó –como el que no quiere la cosa– la maravilla de la filigrana e intensidad orquestal de un Daniel Barenboim en estado de gracia desde el foso (ver reseña completa de esta representación publicada en Codalario).
§ Grabación:
En silencio. Música latinoamericana para guitarra. Ricardo Gallén. Eudora.
He tenido la gran suerte de seguir la carrera de este gran guitarrista clásico, probablemente el más genial de la actualidad a nivel mundial. Su manera de trascender el instrumento para ofrecer Música, así con mayúsculas, y compartir con la audiencia ensimismada que asiste a sus recitales la experiencia compartida que va más allá de un mero concierto al uso, puede captarse en parte en este maravilloso CD (que sigue a su milagroso trabajo en torno a Bach –integral de la obra para laúd– y a su no menos logrado sobre Fernando Sor). Entre las musicalísimas lecturas de obras de Piazzolla, Morel, Brouwer... destacaría la extraordinaria versión de La Catedral de Agustín Barrios –una de las obras más maravillosas jamás compuesta–, que me atrevo a calificar ya de referencia por la magia del color, por el éxtasis del Andante religioso, por el maravilloso rubato en el tintineo de las campanas de la catedral de Montevideo del preludio y, en definitiva, por sugerir tanto con tan poco...



































