José Amador Morales (artículo publicado en Mundoclasico)
Córdoba. Gran Teatro. 7 de Diciembre de 2018. ¡Que
suenen con alegría!, selección de canciones y villancicos populares
navideños. Ainhoa Arteta, soprano. Manuel Lombo, cantaor. Santiago Lara,
guitarra. Diego Villegas, viento-madera. Antonio Corrales, contrabajo. Eduardo
Aguirre y Pedro Navarro, percusión. Lucía Moreno, piano y dirección musical.
Francisco López, dirección escénica.
Ideado como
propuesta escénico-musical que “va más allá del mero concierto”, según ha
explicado Francisco López, su director de escena, el espectáculo ¡Que suenen con alegría! protagonizado
por Ainhoa Arteta y Manuel Lombo ha recalado (tras estrenarse en Jerez y antes
de pasar posteriormente por Sevilla y Cádiz) en el Gran Teatro de Córdoba en
pleno puente de la Constitución. Compuesto por una serie de temas procedentes
del cancionero tradicional de Navidad que se interpretan junto a clásicos y nuevas
composiciones musicales, asistimos sin embargo a versiones expresamente creadas
para un conjunto formado indistintamente por el piano, clarinete, flauta,
armónica, contrabajo, guitarra flamenca y percusión, que se beneficiaron de una
puesta en escena y una luminotecnia que, en su sobriedad, otorgaron un
indudable impacto visual a la propuesta. En los instrumentos destacaron el
fantástico Santiago Lara a la guitarra y Lucía Moreno al piano.
Por su parte,
Arteta y Lombo ofrecieron una indudable química, lógicamente más afectiva y
escénica que meramente vocal, con la que hicieron las delicias de un público entusiasmado.
El cantaor sevillano, de voz aflamencada de emisión homogénea, tremendamente
natural y fraseo muy elegante, se encargó de la parte más popular y folclórica
– “local” si se nos permite la expresión – del programa, con versiones
naturalmente idiomáticas y flamencas de piezas como Al niño antes de nacer, Bulería de los Reyes Magos o Al Rey de los Cielos. Más fuera de su
esencia y desde luego muy por debajo de los límites vocales que acostumbra, si
bien simpatiquísima con el público y elegante como siempre, Ainhoa Arteta puso
voz a canciones más foráneas como la vasca Hator
hator, Ave María de Schubert o Go
tell it to the mountain. No obstante se atrevió con villancicos más andaluces
como Nana de Jerez, La Virgen se está
peinando o Bulería de los Reyes Magos en los que salió más airosa con su
expresión corporal que con unos adornos canoros que le eran evidentemente
ajenos.
Tal vez lo
mejor del concierto puso de manifiesto lo peor, es decir, la excesiva
amplificación. Fue a la mitad de la Bulería
de Santa María cuando Manuel Lombo, tapando su micrófono, exhibió su voz
natural y puso de manifiesto su adecuada proyección en un teatro como el
cordobés. En dicho momento, la autenticidad tímbrica del sevillano hizo las
delicias de los presentes que estallaron en todo un delirium tremens. Curiosamente, a continuación Ainhoa Arteta hizo
lo mismo con un hermoso Ave María de
Schubert cantado con el único acompañamiento del piano, igualmente sin
amplificación, evidenciando que volumen y proyección no le faltan a la soprano
vasca.
Tras el
excesivo empalago, por su reiteración y artificio, de Sembrar en Navidad,
Arteta y Lombo ofrecieron unas tan sentidas como desenfadadas interpretaciones fuera
de programa de Noche de paz y Dime niño, esta última – cuyo estribillo
da título al espectáculo – con el concurso de un público entregado.


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