José Amador Morales (artículo publicado en Codalario)
Sevilla. Espacio Turina. 18 de Diciembre de 2018. Johann
Sebastian Bach: Concierto para tres
claves, cuerda y bajo continuo en Do mayor BWV.1064; Concierto para cuatro claves, cuerda y bajo continuo en La menor
BWV.1065; Cantata V del Oratorio de
Navidad BWV.248. Alejandro Casal, Irene González y Santiado Sampedro,
claves. Rocío de Frutos, soprano. Marta Infante, mezzosoprano. Víctor Sordo,
tenor. Jesús García Aréjula, barítono. Coro de la Asociación Amigos de la OBS.
Orquesta Residente del Otoño Barroco. Dirección musical y clave: Jacques Ogg.
El ciclo
“Otoño Barroco” promovido por la activa Asociación de Amigos de la Orquesta
Barroca de Sevilla ha concluido con el concierto, anunciado como participativo,
titulado “Bach en Navidad”. El programa incluía, además del concierto para
cuatro claves del cantor de Santo Tomás - inédito en Sevilla – y un concierto
para tres claves, la penúltima cantata que integra su célebre Oratorio de Navidad. Un programa que fue
ofrecido en sendos pases consecutivos (el segundo de los cuales comentamos) con
un aforo casi completo y conferencia previa. Junto a los distintos solistas
debutó la Orquesta Residente del Otoño Barroco, compuesta por músicos
habituales de la Orquesta Barroca de Sevilla y por ganadores de las becas
otorgadas por la citada asociación en pro de jóvenes talentos de la música
antigua, así como el Coro de la Asociación de Amigos de la OBS, de reciente
fundación e integrada por cantantes profesionales.
Entre 1729 y 1741 Johann Sebastian Bach fue director
del Collegium Musicum de Leipzig, una sociedad musical fundada por Telemann a principios de ese siglo y para una
de sus actuaciones compuso Bach sus conciertos para clave. Probablemente los
grupales fuesen escuchados antes que los escritos para un clave solo ya que
tanto Carl Philipp Emanuel Bach y Wilhelm Friedemann Bach, reputados
clavecinistas, vivieron en casa de su padre en las fechas en que fueron
compuestos. En el Concierto para tres
claves BWV.1064 Bach, fiel a su costumbre, parte de obras propias anteriores:
en este caso, especialmente con el precedente Concierto para tres violines BWV.1063. En cuanto al Concierto para cuatro claves, se trata
de una adaptación del Concierto para
cuatro violines RV.580 de Vivaldi, lo que supone el único en su formato no
basado en su propia obra seguramente subyugado por el efecto del concerto
grosso italiano. En las versiones que comentamos de ambas
piezas concertantes, hubo una incuestionable calidad técnica, pocas aristas en
cuanto al ritmo en pos de la naturalidad del fraseo melódico y hasta podríamos
hablar de brillantez tímbrica de no ser por la evidente descompensación entre
el volumen de los instrumentos solistas y el ripieno orquestal.
La cantata aquí ofrecida supone la quinta de las
seis que conforman el Oratorio de Navidad
está dedicada al viaje de los Reyes Magos y compuesta para el domingo
después de Año Nuevo: Bach la presentó por primera vez en 1735 en la Iglesia de
San Nicolás de Leipzig. No es baladí su elección pues en ella el despliegue
instrumental se reduce en gran medida con respecto a las restantes cantatas que
conforman el oratorio, al quedar solamente dos oboes como instrumentos de
viento. Por el contrario aquí Bach apuesta por un mayor contraste y riqueza
melódicas que contribuyen a un especial esplendor. Es el caso del coral, con el
que curiosamente concluye la cantata, uno de los más sencillos del compositor
pero tal vez por ello de impactante belleza, que en este concierto se convirtió
en el momento decisivo en cuanto a participación – tímida pero evidente y
afinada – del público asistente gracias a la partitura facilitada en el
sencillo programa de mano. Y, en general, asistimos a una versión ajustadísima
en la que destacó la idiomática dirección de Jacques Ogg, el excelente sonido
de un coro que no denotaba sus primeros pasos, y la adecuación de las voces
solistas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario