jueves, 10 de enero de 2019

Unas despiertas bellas durmientes


José Amador Morales (artículo publicado en Mundoclasico)
Córdoba. Gran Teatro. 21 de Diciembre de 2018. Engelbert Humperdinck: La bella durmiente, suite; Piotr Ilich Tchaikovsky: La bella durmiente, op.66a (versión de Georg Blüml y Carlos Domínguez-Nieto). Marisol Membrillo, narradora. Orquesta de Córdoba. Director: Carlos Domínguez-Nieto.

Una tan sorprendente como audaz propuesta musical deparaba el concierto navideño de la Orquesta de Córdoba bajo el título “Un cuento musical por Navidad”. No en vano, el programa se conformaba en torno al cuento de “La bella durmiente” y el mismo director titular, Carlos Domínguez-Nieto presentó la velada al público como "un concierto de Navidad diferente, recuperando la tradición del cuento dirigido directamente a los niños pero también al niño que todos los adultos llevamos dentro y que suele resurgir particularmente por estas fechas". Desde luego el reclamo logró antes de empezar gran parte de su objetivo habida cuenta del excelente aforo obtenido (al menos así fue en este segundo pase del programa que comentamos).

De partida, ya la suite del mismo nombre compuesta por Engelbert Humperdinck no resultó un simple “aperitivo musical” tal y como había anunciado, con evidente falta de modestia, el director madrileño. La obra contiene los suficientes puntos de interés e intensidad orquestal como para descubrir, como así fue, la implicación de Domínguez-Nieto y su preocupación por resaltar y obtener una extraordinaria limpieza tímbrica y apropiado clima, entre lírico y sugestivo, por parte del conjunto sinfónico cordobés.
Ingredientes estos que pusieron en bandeja una versión brillantísima en lo meramente musical, y encantadora en general, de la adaptación del ballet La bella durmiente de Tchaikovsky realizada por el propio Carlos Domínguez-Nieto en colaboración con el director escénico Georg Blüml, que aquí recibía su bautismo en castellano después del estreno en Alemania. En ella, destaca la declamación del cuento de Perrault y los hermanos Grimm así como la propia selección musical del ballet de Tchaikovsky. Además, en esta ocasión se contó con una entregada y convenientemente expresiva Marisol Membrillo, excelente actriz de la tierra que logró cautivar a los presentes con las peripecias de la narración de este clásico popular. Sin ceder a la sobreactuación tan habitual en este tipo de propuestas, la artista cordobesa se valió de un amplio sillón y un gran libro como acertado atrezzo. 
Un público visiblemente satisfecho y entusiasmado, despidió puesto en pie a los intérpretes rematando lo que sin duda fue un éxito incuestionable.

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