José Amador Morales (artículo publicado en Mundoclasico)
Córdoba. Gran Teatro. 21 de Diciembre de 2018. Engelbert Humperdinck: La bella durmiente, suite; Piotr Ilich Tchaikovsky: La bella durmiente, op.66a (versión de Georg
Blüml y Carlos Domínguez-Nieto). Marisol Membrillo, narradora. Orquesta de
Córdoba. Director: Carlos Domínguez-Nieto.
Una tan
sorprendente como audaz propuesta musical deparaba el concierto navideño de
la Orquesta de Córdoba bajo el título “Un cuento musical por Navidad”. No en
vano, el programa se conformaba en torno al cuento de “La bella durmiente” y el
mismo director titular, Carlos Domínguez-Nieto presentó la velada al público como
"un concierto de Navidad diferente, recuperando la tradición del cuento
dirigido directamente a los niños pero también al niño que todos los adultos
llevamos dentro y que suele resurgir particularmente por estas fechas". Desde
luego el reclamo logró antes de empezar gran parte de su objetivo habida cuenta
del excelente aforo obtenido (al menos así fue en este segundo pase del
programa que comentamos).
De partida, ya
la suite del mismo nombre compuesta por Engelbert Humperdinck no resultó un
simple “aperitivo musical” tal y como había anunciado, con evidente falta de
modestia, el director madrileño. La obra contiene los suficientes puntos de
interés e intensidad orquestal como para descubrir, como así fue, la
implicación de Domínguez-Nieto y su preocupación por resaltar y obtener una
extraordinaria limpieza tímbrica y apropiado clima, entre lírico y sugestivo,
por parte del conjunto sinfónico cordobés.
Ingredientes
estos que pusieron en bandeja una versión brillantísima en lo meramente
musical, y encantadora en general, de la adaptación del ballet La bella durmiente de Tchaikovsky
realizada por el propio Carlos Domínguez-Nieto en colaboración con el director
escénico Georg Blüml, que aquí recibía su bautismo en castellano después del
estreno en Alemania. En ella, destaca la declamación del
cuento de Perrault y los hermanos Grimm así como la propia selección musical del ballet de Tchaikovsky. Además, en esta ocasión se contó con una entregada y convenientemente expresiva
Marisol Membrillo, excelente actriz de la tierra que logró cautivar a los
presentes con las peripecias de la narración de este clásico popular. Sin ceder a la sobreactuación tan habitual en este tipo de propuestas, la artista cordobesa se valió de un amplio sillón y un gran libro como acertado atrezzo.
Un público
visiblemente satisfecho y entusiasmado, despidió puesto en pie a los
intérpretes rematando lo que sin duda fue un éxito incuestionable.



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