miércoles, 26 de septiembre de 2018

Comulgar con ruedas de molino musicales y morales

Bombardeo del ejercito israelí en Gaza en 2018 (foto Reuters)

José Amador Morales (artículo publicado en Mundoclasico)

Sevilla. Teatro imponente de la Maestranza. 14 de Septiembre de 2018. Samuel Zyman: Sefarad, para guitarra y orquesta. Leonard Bernstein: Sinfonía nº3 “Kaddish”. José María Gallardo, guitarra. Kelley Nassief, soprano. Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza. Escolanía de Los Palacios. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. John Axelrod, director musical.

             El primer concierto de abono de esta temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ofrecía un programa con un hilo conductor – la música judía - muy traído por los pelos que a la postre trajo unos resultados artísticos bastante irregulares.

       A estas alturas resulta bastante cansina la receta consistente en ofertar un estreno concertístico para guitarra y orquesta siempre a cargo del guitarrista sevillano José María Gallardo. Suelen ser, como es el caso de este Sefarad de Samuel Zyman, obras con un evidente impacto rítmico y con agradables melodías en un claro afán por conectar con el espectador. Pero al mismo tiempo se trata de presuntos estrenos musicales que contienen siempre demasiados lugares comunes y cuyas fórmulas compositivas nos remiten insistentemente a otras anteriores del género clásico, popular y hasta cinematográfico que todos tenemos en la memoria. Tampoco ayuda en ese sentido la versión de Gallardo, en principio un guitarrista con grandes recursos, que carga las tintas en los efectos aflamencados, un sonido metálico y monocolor así como un enfoque interpretativo solvente, sí, pero tremendamente tedioso y poco interesante. Lo mismo puede decirse de las dos propinas ofertadas, Lorca y Falla con un generoso barniz de cansino flamenquito… Y uno, apasionado de la guitarra desde el conservatorio, se pregunta si acaso conocen en esta tierra ese monumento a la música contemporánea y al instrumento en sí que suponen los conciertos para guitarra y orquesta de Leo Brouwer por citar un ejemplo significativo, o si no hay más guitarristas de nivel susceptibles de ser escuchados por el público sevillano. Y puestos a experimentar con el mundo sinfónico y flamenco es preferible acudir a obras más solventes como las de Manolo Sanlúcar, Vicente Amigo o Juan Manuel Cañizares. Lo que desde luego ha quedado claro es que la receta Axelrod-ROSS-Gallardo está agotadísima.
            Imponente resultó la interpretación de la Sinfonía nº3 “Kaddish” de Leonard Bernstein con un John Axelrod en su salsa (también lo estuvo en el estreno citado pues el americano disfruta con esas obras tan abundantes en contrastes rítmicos que rozan lo folclórico), como también alcanzaron una gran altura tanto la Sinfónica de Sevilla como el coro del Teatro de la Maestranza y la Escolanía de Los Palacios, así como la participación solista de la soprano Kelley Nassief. 

                 El problema aquí para quien esto suscribe no fue desde luego artístico en esta obra a caballo entre la sinfonía, el oratorio y el Réquiem, sino moral. El cambio del texto original que sustenta la narración de la sinfonía fue cambiado (no suficientemente justificado ni acreditado, dicho sea de paso) por la que realizara Samuel Pisar. Este superviviente del holocausto ofrece un relato con abundantes alusiones directas a lo que viene siendo el discurso oficial en torno al drama sufrido por los judíos no sólo durante la Segunda Guerra Mundial sino en otras persecuciones a lo largo de la historia… La lectura emocionada por parte de su hija y viuda fue realmente conmovedora en un primer plano; pero quien esto suscribe no dejó de ver en ello un desagradable y cínico ejercicio de victimismo al recordar la no menos dramática, sangrante e injusta realidad, aquí convenientemente ninguneada: la vulneración sistemática de derechos humanos y bombardeos continuos por parte de un autodenominado gobierno sionista en lo que sin duda es el campo de concentración más grande que existe en la actualidad, Gaza.

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