José Amador Morales (artículo publicado en Codalario)
Sevilla. Teatro de la Maestranza. 20 de Noviembre de 2018.
Paul Hindemith:
Sonata para flauta y piano; Béla
Bartok: Suite Paysanne Hongroise (transcripción
de Paul Arma); Viktor Ullmann: Klaviersonate
nº6, op.49; Olivier Messiaen: Le
Merle Noir; Bohuslav Martinú: Sonata
para flauta y piano. Juan Ronda (flauta), Auxiliadora Gil (piano).
El ciclo que el
Teatro de la Maestranza ha programado en torno a la “música degenerada” y que
tendrá su colofón con las funciones de las óperas El dictador de Ernst Krenek y El
emperador de la Atlántida de Viktor Ullmann, la primera de ellas estreno en
España, tuvo una atractiva cita camerística con el concierto que comentamos.
Para ello se contó con el protagonismo de Juan Ronda, flauta solista de la Real
Orquesta Sinfónica de Sevilla, y Auxiliadora Gil, profesora titular de piano en
el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla, quienes
desgranaron este interesante programa degenerado.
En el
mismo destacaron las obras de compositores a priori más afamados como el caso
de la compacta sonata de Hindemith (compuesta bajo la presión nazi pero
estrenada ya en su exilio estadounidense) y, especialmente, la excelente
versión que Paul Arma hizo para flauta y piano de las célebres Quince canciones campesinas húngaras de
su maestro Bartok como homenaje póstumo, de indudable brillantez y encanto, o La Merle Noir de Messiaen, breve pero
exponente del preciosismo e indiscutible personalidad del compositor francés.
Tal vez hubiese sido más conveniente situar precisamente estas obras en la
segunda parte (sólo la de Messiaen lo estaba) por aquello del interés
creciente. Dicho sea esto sin desmerecer los valores intrínsecos – y aquí
también histórico-artísticos – de las obras de Martinú o la pieza para piano
solo del malogrado Viktor Ullmann, el único de los compositores aquí convocados
que no murió en el exilio sino en el campo de concentración de Auschwitz.
Las
lecturas ofrecidas por el dúo de flauta y piano formado por Juan Ronda y
Auxiliadora Gil mostraron una gran profesionalidad y entrega, siendo aclamados
con generosidad por el nutrido grupo asistente que casi completó el aforo de la
coqueta Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza.

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