José Amador Morales (publicado en Mundoclasico)
Córdoba. Teatro Góngora. 29 de Septiembre de 2018. Aaron Copland: Fanfarria para el hombre común. Anton
Dvorak: Danza eslava nº1 en Do Mayor, op.46.
Joaquín Turina: La oración del torero, op.34.
Johann Sebastian Bach: “Mache dich, mein Herze rein” de La Pasión según san Mateo. Joaquín Valverdeç. ¡Viva Córdoba!, intermezzo. Eduardo Toldrá: “Vistas al mar”, de La Ginesta. Piotr Ilich Tchaikovsky: Romeo y Julieta, obertura-fantasía. Javier
Povedano, barítono. Orquesta de Córdoba. Director: Carlos Domínguez-Nieto.
El flamante nuevo director titular
de la Orquesta de Córdoba, Carlos Domínguez-Nieto, parece haber aterrizado en
la ciudad de la Mezquita con un buen pan – musical - debajo del
brazo. Desde luego hay tres elementos que así parecen confirmarlo: el peso específico
de su importante curriculum, el diseño de la nueva temporada y el impacto del
concierto de presentación que nos ocupa.
Nacido
en Madrid en 1972 y titulado en piano, violoncello, composición y dirección de
orquesta, Carlos Domínguez-Nieto ha desarrollado una carrera de más de veinte
años fundamentalmente entorno a Alemania. Así pues, ha ostentado la titularidad
de la Ópera de Cámara de Múnich y, durante más de seis años, el cargo de generalmusikdirektor del Teatro de Ópera
de Eisenach, la ciudad natal de Johann Sebastian Bach. En el país teutón ha
dirigido además la Staatskapelle Halle, la Filarmónica de Múnich, Orquesta Sinfónica de Nürnberg y Hof, Orquesta
Sinfónica de Múnich, la Orquesta de la Radio de Múnich, la Orquesta Sinfónica
de la Radio de Colonia, etc… También ha dirigido la Orquesta Filarmónica de
Varsovia, la Orquesta Sinfónica de Hungría, la Orquesta de la Ópera Nacional de
Hungría y la Orquesta Metropolitana de Lisboa, y en nuestro país la Orquesta de
Radio Televisión Española, la Orquesta Sinfónica de Navarra, la Orquesta de
Castilla y León, las Orquestas Filarmónicas de Gran Canaria y Málaga, la
Filharmonia de Galicia, entre otras muchas.
Elegido
entre sesenta y dos candidaturas, el director madrileño se presentó como nuevo
titular de la orquesta cordobesa con un concierto acorde con la situación, esto
es, para todos los públicos y a medio camino entre lo amable y lo atractivo.
Presentando él mismo cada una de las piezas seleccionadas, entre las que no
faltaron guiños a la música española y a grandes nombres como Bach o
Tchaikovsky, con sus introducciones ofreció al mismo tiempo aspectos
interesantes tanto de su propia personalidad musical así como avances de esta
nueva temporada de la Orquesta de Córdoba, demostrando una evidente cercanía y
empatía con el público. Musicalmente la velada se desarrolló sin descanso pero
también sin caídas de interés, obteniendo una entrega y un sonido bastante
importante por parte del conjunto sinfónico cordobés cuyos músicos se mostraron
especialmente motivados y a la altura de las circunstancias. Si en La oración del torero de Turina donde
percibimos esa calidad tímbrica, el cierre con la obertura Romeo y Julieta de Tchaikovsky devino a un tiempo como clímax
expresivo del concierto y como prometedor aperitivo musical de lo que Carlos
Domínguez-Nieto puede dar de sí en Córdoba.



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